Chakra: bonito, sencillo y con más interacción de la que parece
Después de más de 50 partidas, Chakra sigue siendo un juego rápido, sencillo y agradable, con suficiente estrategia y puteo para querer repetir.
Ficha técnica
| Juego | Chakra |
|---|---|
| Autor | Luka Krleža |
| Ilustraciones | Claire Conan |
| Año | 2019 |
| Jugadores | 1-4 jugadores |
| Duración | 30 minutos aproximadamente |
| Edad recomendada | 8+ años |
| Tipo de juego | Abstracto / Familiar / Puzzle |
| Mecánicas principales | Colección de conjuntos, gestión de acciones y movimiento de cristales |
| Partidas jugadas | Más de 50 |
| Jugado a | 2, 3 y 4 jugadores |
| Nuestra puntuación | 6/10 |
Hay juegos que llegan a la mesa unas pocas veces y otros que, sin darte demasiada cuenta, terminan acumulando partida tras partida. Chakra pertenece claramente al segundo grupo.
Entre partidas en la tienda y en casa hemos jugado más de 50 partidas, a 2, 3 y 4 jugadores, así que hemos tenido tiempo suficiente para conocer bastante bien lo que ofrece.
Y nuestra primera impresión sigue siendo prácticamente la misma que cuando abrimos la caja por primera vez: Chakra es un juego bonito.
Pero bonito de verdad, no simplemente porque tenga unas ilustraciones llamativas. Los tableros, los colores, las gemas transparentes y toda la presentación encajan perfectamente con la temática de ordenar y armonizar nuestros chakras.
Todo resulta muy visual y, además, los componentes ayudan bastante a comprender lo que estás haciendo.
Un juego que se aprende prácticamente a la primera
Una de las grandes virtudes de Chakra es que sus reglas son muy sencillas.
El objetivo consiste básicamente en ir recogiendo cristales de diferentes colores y moverlos por nuestro tablero hasta conseguir colocar tres cristales del color correspondiente en cada chakra.
En nuestro turno tendremos fundamentalmente tres posibilidades: recibir energía, canalizar energía o meditar.
Recibir energía permite conseguir nuevos cristales. Canalizar es lo que utilizaremos para moverlos hacia arriba o hacia abajo por nuestro tablero y colocarlos donde necesitamos. Meditar nos permite recuperar fichas de inspiración utilizadas y conocer la puntuación de nuevos chakras.
Explicado sobre la mesa, todo se entiende muy rápidamente.
De hecho, es uno de esos juegos en los que después de unos cuantos turnos prácticamente nadie necesita volver a preguntar qué puede hacer.
Más de 50 partidas... y durante las primeras 8 o 10 jugamos mal
Aquí tenemos que reconocer nuestro pequeño desastre particular con Chakra.
Durante aproximadamente nuestras primeras 8 o 10 partidas estuvimos puntuando mal los cristales negros.
Las energías negras son las energías negativas del juego y pueden ir desplazándose hasta la parte inferior del tablero. Cuando conseguimos llevar una hasta Tierra, queda calmada.
Y aquí estaba la regla que nosotros estábamos pasando por alto:
cada energía negativa calmada que permanezca en Tierra al final de la partida proporciona 1 punto.
No es simplemente tener cristales negros por nuestro tablero. Hay que conseguir llevarlos hasta Tierra y calmarlos.
Puede parecer un detalle pequeño, pero cambia bastante la manera de valorar esos cristales.
Lo curioso es que precisamente esa anécdota demuestra algo positivo del juego: incluso habiéndonos equivocado con una regla de puntuación, el funcionamiento general era tan sencillo que seguíamos jugando partidas una detrás de otra.
El puzzle está en mover bien los cristales
La gracia de Chakra empieza cuando tienes varios cristales repartidos por el tablero.
No basta con conseguir los colores que necesitas.
Hay que conseguir hacerlos llegar hasta el lugar correcto utilizando el menor número posible de acciones.
Las acciones de canalización permiten realizar diferentes combinaciones de movimientos: bajar varios espacios, mover diferentes cristales, subirlos o combinar movimientos hacia arriba y hacia abajo.
Al principio simplemente intentas colocar cada cristal donde corresponde.
Después de unas cuantas partidas empiezas a preparar varios movimientos con antelación.
Ya no piensas solamente:
"Tengo que bajar este cristal azul."
Empiezas a pensar:
"Si utilizo esta acción puedo bajar el azul, mover el rojo y dejar preparado el verde para el turno siguiente."
Ahí está buena parte de la satisfacción de Chakra.
Cerrar chakras pronto es mucho más importante de lo que parece
Una de las cosas que aprendes después de varias partidas es la importancia de armonizar chakras cuanto antes.
Cuando un chakra tiene sus tres cristales correspondientes queda completo y, desde ese momento, los cristales que se muevan a través de él pueden saltarlo.
Esto hace que tener varios chakras cerrados permita mover las energías por nuestro tablero con mucha más facilidad.
Por tanto, no siempre compensa intentar completar únicamente los chakras que sabemos que proporcionan más puntos.
A veces cerrar rápidamente uno de menor puntuación puede mejorar muchísimo nuestros movimientos durante el resto de la partida.
Y cuanto más juegas, más evidente resulta esta mejora.
Hay más puteo del que aparenta
Por temática y aspecto, Chakra parece uno de esos juegos completamente relajados donde cada jugador va tranquilamente haciendo su puzzle.
Que nadie se engañe.
También hay puteo.
No es un juego de interacción directa agresiva, pero los cristales disponibles son comunes y estás viendo perfectamente qué necesitan los demás.
Cuando ya tienes suficientes partidas empiezas a mirar dos tableros constantemente: el tuyo y el de tus rivales.
Si alguien necesita desesperadamente determinados cristales para cerrar uno de sus chakras y aparecen disponibles, quizá esos cristales empiecen a parecerte misteriosamente mucho más interesantes.
A veces los necesitas.
Otras veces simplemente no quieres que los tenga el jugador que está a punto de cerrar su quinto chakra.
Porque Chakra también tiene carrera: cuando alguien consigue armonizar cinco chakras se activa el final de la partida.
Esto hace que durante los últimos turnos la mesa pase de ese supuesto estado de paz espiritual a:
"Ni de coña te voy a dejar esos cristales."
Mucho chakra, mucha energía positiva... hasta que alguien necesita exactamente el color que acaba de salir.
Las fichas de inspiración son más importantes de lo que parecen
Otro elemento que aprendes a gestionar mejor con las partidas son las fichas de inspiración.
Al principio las gastas con bastante alegría.
Después descubres que quedarte sin ellas en el momento equivocado puede obligarte a meditar cuando realmente necesitabas aprovechar ese turno para hacer otra cosa.
Además, colocar directamente cristales sobre determinados chakras también puede dejar temporalmente bloqueadas algunas de esas fichas.
Por eso, cuando conoces bien el juego empiezas a calcular no solamente dónde quieres colocar los cristales, sino también cuándo te interesa recuperar tus fichas y qué movimientos vas a necesitar después.
¿Funciona a 2, 3 y 4 jugadores?
Nosotros lo hemos jugado a 2, 3 y 4 jugadores y podemos decir que funciona bien en todas esas configuraciones.
A dos jugadores la partida es muy rápida y tienes bastante control sobre qué cristales puede necesitar el contrario.
A tres funciona perfectamente y mantiene un buen ritmo.
A cuatro hay más competencia por los cristales disponibles y es más difícil prever qué quedará en el tablero cuando vuelva a llegar tu turno.
No hemos encontrado un número de jugadores en el que digamos que Chakra no funciona.
Es perfectamente jugable a 2, 3 y 4.
La experiencia cambia ligeramente, pero el juego sigue funcionando.
Rápido... salvo que aparezca el AP
Otra de las razones por las que hemos terminado jugando tantísimas partidas es su duración.
Chakra puede jugarse muy rápido cuando todos saben jugar.
Prepararlo tampoco supone demasiado trabajo y explicar las reglas a alguien nuevo es relativamente sencillo.
Esto lo convierte en un juego muy fácil de sacar a mesa.
Ahora bien, existe un enemigo natural de Chakra:
el análisis-parálisis.
Cuando tienes muchos cristales distribuidos por el tablero puedes empezar a calcular diferentes combinaciones de movimientos.
Si alguien quiere estudiar absolutamente todas las posibilidades antes de decidirse, una partida que debería ser rápida puede alargarse bastante más de lo necesario.
Con jugadores acostumbrados al juego esto suele desaparecer porque reconoces rápidamente los movimientos que te interesan.
¿Tiene estrategia o depende de los cristales que salgan?
Hay azar, evidentemente.
Los cristales aparecen de una bolsa y algunas veces simplemente no sale el color que necesitas.
Pero hay suficientes decisiones como para que no podamos decir que Chakra sea simplemente un juego de suerte.
Puedes cambiar prioridades, intentar completar otro chakra, preparar movimientos diferentes, aprovechar las energías negativas o coger cristales antes de que desaparezcan.
Además, después de muchas partidas empiezas a observar qué colores están acumulando los jugadores y cuáles pueden resultar más difíciles de conseguir.
Eso sí, tampoco hay que buscar una profundidad que el juego no pretende tener.
Chakra es un juego ligero.
Después de muchas partidas conocerás claramente las mejores formas de aprovechar las acciones y buena parte de sus decisiones dejarán de sorprenderte.
Para nosotros eso no es necesariamente un defecto. Es precisamente lo que permite sacarlo, jugar una partida rápida y guardarlo sin haber necesitado veinte minutos de explicación.
Lo mejor de Chakra
Su principal virtud es probablemente el equilibrio entre sencillez, duración y decisiones.
Es bonito, entra por los ojos, se explica rápidamente y una persona que nunca lo haya jugado puede competir desde su primera partida.
Al mismo tiempo, alguien que ya lleva diez, veinte o cincuenta partidas moverá los cristales mucho mejor y aprovechará bastante más cada acción.
También nos gusta que tenga esa pequeña interacción indirecta que no parece existir cuando ves el juego por primera vez.
No puedes destruir el tablero de otro jugador, pero sí puedes llevarte justo aquello que necesitaba.
Lo que menos nos gusta
Después de más de 50 partidas también quedan claras sus limitaciones.
No es un juego especialmente profundo y, una vez conoces bien las acciones, sabes bastante rápido qué tipo de movimientos son eficientes.
La aparición aleatoria de cristales también puede provocar alguna partida en la que el color que necesitas se resista más de la cuenta.
Y un jugador con mucho AP puede perjudicar especialmente a un juego cuya principal virtud debería ser precisamente su agilidad.
Pero ninguna de estas cosas nos ha impedido jugarlo más de cincuenta veces, lo cual también dice bastante a su favor.
Conclusión
Chakra es un juego sencillo, bonito, rápido y muy fácil de sacar a mesa.
Los componentes encajan perfectamente con la temática y las reglas son suficientemente sencillas como para que prácticamente cualquier persona pueda empezar a jugar después de una explicación corta.
Detrás de esa apariencia relajante encontramos un pequeño puzzle de optimización en el que hay que conseguir que nuestros cristales recorran el tablero de la manera más eficiente posible.
Y cuando todos conocen el juego aparece además una interacción bastante divertida por conseguir los cristales que necesitamos... o por impedir que los consiga otro.
Lo hemos jugado más de 50 veces, en casa y en la tienda, a 2, 3 y 4 jugadores.
Y funciona bien en todos esos escenarios.
No es un juego que busque una enorme profundidad estratégica ni pretende mantenerte dos horas pensando delante del tablero.
Es uno de esos juegos que puedes preparar rápidamente, explicar en pocos minutos y jugar varias veces seguidas.
Y precisamente por eso ha terminado saliendo tantas veces a nuestra mesa.
Nuestra puntuación: 6/10
Un juego ligero, agradable y muy visual que cumple perfectamente cuando buscas una partida rápida, con reglas sencillas y suficientes decisiones para mantenerte entretenido.
Y recordad: por muy zen que parezca todo, cuando vuestro rival necesite desesperadamente ese cristal para cerrar su quinto chakra... ya veremos hasta dónde llega vuestra paz interior.








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